Reglas del Juego

El Taller de París

Desde enero del 2002 un grupo de escritores se reúne semanalmente en París para leer y discutir fragmentos de sus cuentos, novelas, ensayos o guiones de cine. La construcción de los personajes, la coherencia en el desarrollo de la trama, la adecuada elección de los narradores, la velocidad de la narración y los puntos de vista son algunos de los temas que nos interesan. Con cierta frecuencia, además, ese grupo recibe la visita de otros escritores, no necesariamente hispanoparlantes, a fin de discutir con ellos en privado sus ideas sobre la novela. Entre los autores que nos han visitado se encuentran: Alejandro Jodorowsky, Margo Glantz, Mario Bellatin, Guillermo Sheridan, Élmer Mendoza, Mario González Suárez, Álvaro Uribe, Alberto Ruy Sánchez, Daniel Sada, Adriana Díaz Enciso, Christopher Domínguez, Gabriela Vallejo, Alain-Paul Mallard, Antonio Sarabia, Carole Bernstein, Francisco Goldman y Jorge Volpi. Del lado del taller, les han replicado: Florence Olivier, Beatriz Palazuelos, Edgar Porras, Vicente Ugalde, Eva Muñoz, Britt-Marie y Marek Fritzinger, Ivette Luna, Luis Carlos Fuentes, Vania Rosas, Albino Palma, Marilyn Bauduneau, Claire Freichet, María Elena Sanromán-Konrat, Margarita Valdés, Lucía Raphael, Oswaldo Ventura, Magali Velasco, Shahen Hacyan, Luza Alvarado, Everardo Felipe, Cynthia Rosas, Marcos Eymar, Ana Ávila, Ligia Bolívar, Miguel Tapia, Jorge Harmodio, Cecilia Philipakis, Iván Salinas, Haydeé Lugo, Wanda Muñoz, María Elena Sanromán, Ana Desgrees, Francisco Benavides, Jorge Salinas, Citlali Vasconcelos, entre otros.

El trabajo de los integrantes es el motor del taller: ensayos, novelas y cuentos. Del texto más experimental al de formato más clásico, del relato erótico a la crónica de ciencia ficción, de lo fantástico a lo policial, de la pesadilla más oscura a la ficción más precisa. Durante las sesiones observamos dos reglas: 1) Que quien presente un trabajo no puede perder tiempo en refutar las críticas, sino que se limitará a escuchar las opiniones de los demás. 2)Que las críticas deben ser tan comprometidas como si se refirieran al trabajo de uno mismo. Con asombro, este par de reglas hizo surgir un sistema crítico particular del taller y una serie de metáforas para explicar lo que ocurre en las sesiones. Gracias a la profundidad de los comentarios y a la responsabilidad con que los integrantes preparan sus trabajos, ha sido posible incluso dibujar la estructura de los relatos con gran precisión. Gracias a la disciplina y al estilo de cada uno de los integrantes, algunos de los textos que se han leído durante las sesiones han sido publicados en antologías y revistas, otros han obtenido premios y están en camino de ser publicados.

El taller se encuentra en su mejor momento: algunos de los integrantes fueron seleccionados para un par de antologías, otros publicaron su primer libro e incluso han recibido algún premio a nivel nacional.  Este mes de junio, gracias a la valiosa colaboración y al talento de Mónica Herrerías (diseño y fotografías) y Cynthia Rosas (diseño y programación), inauguramos una página de internet donde se demuestra que el único espacio que un escritor necesita es la página en blanco.

Martín Solares